La película taquillera 21, estrenada hace unas semanas en EEUU, ha generado una importante polémica allí. Críticos han etiquetado al casting como discriminatorio y su intención es la de arruinar la película.
La película, basada en una historia real, trata de un equipo de matemáticos que fabrican una manera para contar cartas en el famoso juego del blackjack y además una manera de no ser descubiertos, mediante el uso de señales. La película ha ofendido a la comunidad asiática-americana, ya que los protagonistas de la película son todos blancos, y según un escritor, el casting de la película ha sido como “poner a los asiáticos en el fondo del autobús.”
El problema comienza cuando en la historia real, (historia en la que se basó la película) el grupo de matemáticos estaba compuesto mayoritariamente por asiáticos americanos, como Michael Aponte y John Chang. El hecho de que fueran asiáticos además era, un atributo favorable para el equipo, ya que los operarios tenían costumbre de ver a jóvenes asiáticos apostar grandes sumas de dinero en el blackjack. Por esta razón, importa no sólo el hecho de que eran asiáticos en la vida real, sino que además era significativo que fueran asiáticos.
Ya es vieja historia que Hollywood tiene la tendencia de dejar de lado a los asiáticos-americanos en sus castings, pero esta situación debería revertirse. Parte del realismo generado por una película se logra a través de una buena elección del casting, con todas las razas que implique esto. La exclusión de ciertas razas, de manera innecesaria, no sólo genera la sensación de segregación sino que además aleja al público de la verdadera realidad.


